Tender puentes entre dos tradiciones del pensamiento diferentes, nos remite a un ejercicio hermenéutico, en el cual se establece un diálogo que permite, que los conceptos de una tradición tan lejana como es la del Extremo Oriente, puedan sernos útiles para nuestro tiempo, como es el caso del concepto de amor a la naturaleza, que pervive en las tradiciones del taoísmo, y el Budismo Zen, los cuales además tienen una expresión estética, que se plasma en su poesía y pintura.
Para abordar una tradición, tiene que ser desde el principio con respeto, el problema que presentan muchas de las cosas que vienen de Oriente, es que no son aprehendidas realmente, se toman sin ni siquiera conocer su significado y profundidad, sencillamente porque les suena bonito, útil o exótico, o porque ayuda a resolver un conflicto vital. Pasa con las ideas de karma, reencarnación, meditación y demás. Es de considerar que si se va a hablar de una tradición, primero debemos escuchar lo que esta tiene que decirnos, ahondar en ella, solo así podremos saber que es realmente lo que nos tiene que decir.
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